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La gran ciudad

turistas-mexicanosMéxico es un país que debido a su belleza natural, particularmente en sus costas, atrae a enormes cantidades de turistas cada año.

Sin embargo, México no es sólo una playa gigante y tenemos una variedad de terrenos que van desde lo más húmedo, como lo es la costa, hasta lo más seco, que es el desierto.

 

Al tener tal coctel de paraísos naturales en un país, es normal centralizar nuestra ideología de turismo en ellos.

No obstante, México cuenta con una de las ciudades más completas y grandes del mundo.

Se trata de la Ciudad de México, un viejo titán con mucho que contar y mucho que ofrecer.

Este gigante ha tenido varias metamorfosis y ha cambiado de esencia al menos un par de veces en su larga historia.

cdmx

La Ciudad de México era capital y sede de los grandes y feroces aztecas, uno de los dos imperios mesoamericanos más importantes en la historia de este continente llamado América.

Esta gran ciudad estaba conformada por imponentes pirámides y grandes canales, que simétricamente organizaban el movimiento y el desplazamiento de la ciudad.

Era aquí, en esta gigantesca metrópolis, donde los sacerdotes aztecas hacían sacrificios humanos todos los días, para que saliera el sol el día siguiente.

Los habitantes de esta ciudad vivían básicamente de una dieta balanceada, de vegetales y pescado.

El pescado lo conseguían en el enorme lago que rodeaba la ciudad de Tenochtitlan, donde pescaban todos los días, mientras que sus vegetales, al tener poca tierra que cultivar debido a que vivían sobre un lago, lo hacían sobre las chinampas, que comerciaban por todos los alrededores.

Al llegar los españoles, se quedaron maravillados con la titánica ciudad, que ya para entonces superaba en tamaño a cualquier ciudad de Europa.

Al encontrarse cara a cara estas dos civilizaciones, es natural que el resultado fuera tan violento como lo fue, ya que se desató una sangrienta guerra, donde las dos partes sufrieron tremendamente y perdieron muchos hombres.

Al salir victorioso en este conflicto armado, Cortés impuso el modo de vida europeo sobre el azteca, con todo el rigor de la fuerza.

Aunque el conquistador estaba maravillado por la belleza de la gran Tenochtitlan, la derrumbó cabalmente y construyó iglesias, catedrales e instituciones, literalmente encima de las pirámides, para enseñarle bien y claro a los aztecas a qué dios se debía adorar.

Esto se debe a que tanto Cortés como todos los españoles se quedaron horrorizados por la brutalidad de los sacrificios humanos que los aztecas celebraban a diario, sin sensibilidad alguna.

Durante 400 años, el virreinato de la Nueva España contribuyó también con su belleza arquitectónica, creando una muy bella ciudad.

Tras haber obtenido la independencia y al pasar de poco tiempo, la Ciudad de México tuvo otros ocupantes de un paladar y ojo mucho más estricto que  el de los españoles; se trataba de los franceses, quienes construyeron nada menos y nada más que el Paseo de la Reforma.

reformaEs de saber que si los franceses se hubieran quedado más tiempo en la ciudad, la hubieran convertido en una titánica París.

No obstante, don Porfirio Díaz se esmeró en mantener el estilo francés en la capital de México e hizo unas de las construcciones más hermosas del centro histórico.

Para apreciar estas maravillas el día de hoy, uno puede quedarse en uno de los muchos hoteles en Reforma, por ejemplo, en el Hotel Krystal, y admirarla bajo la luz de la luna y el sol.